Prestar dinero a amigos y familiares
Siempre se ha dicho que prestar dinero a alguien cercano es una de las formas más rápidas de perder tanto el dinero como la relación.Por desgracia, son pocas las personas que devuelven sus deudas en el plazo y la forma acordados. Por un lado, empiezas a dudar de la sinceridad de tu amigo; por otro, no quieres renunciar a recuperar tu dinero.
Cuando se trata de familiares, la situación suele ser aún más delicada, ya que muchos piensan que un pariente con recursos puede compartir su dinero sin problemas. A continuación encontrarás algunos consejos sobre cómo prestar dinero y aumentar las probabilidades de recuperarlo.
La importancia de un pagaré
Sorprendentemente, muchas personas siguen creyendo que un pagaré escrito por el prestatario es un simple trozo de papel. En realidad, incluso sin certificación notarial, este documento es una prueba legal válida de que el dinero se entregó. No hay motivo para sentir incomodidad al pedir a un amigo o familiar que formalice el préstamo por escrito. Si realmente tiene la intención de devolver el dinero, no tendrá inconvenientes en hacerlo.
Un prestatario que confía en su capacidad de pago no verá problema en firmar un documento. Para el prestamista, el pagaré es una garantía, y para el prestatario, un recordatorio de responsabilidad. Tenerlo por escrito suele fomentar el cumplimiento puntual.
Sin un documento formal, nadie podrá confirmar después que el préstamo existió, ni siquiera los testigos. Por eso, el pagaré debe estar escrito a mano por el prestatario, no por un tercero. Este detalle puede ser crucial si el caso llega a los tribunales y el deudor intenta negar la deuda.
El pagaré debe incluir toda la información personal del prestatario: nombre completo, carné de identidad, datos de contacto, dirección laboral y domicilio. Para mayor seguridad, puedes añadir los nombres y teléfonos de un par de amigos en común como testigos.
Intereses y penalizaciones
Si quieres asegurarte de recuperar tu dinero a tiempo, establece claramente los intereses por su uso. Date cuenta de que estás prestando fondos que ganaste con esfuerzo y que podrías haber utilizado o invertido. Además, cuando se trata de sumas grandes, se suelen retirar de cuentas o depósitos, lo que implica pérdida de rendimiento.
También es recomendable especificar las sanciones por mora. Estas pueden fijarse como una cantidad fija o como un porcentaje adicional sobre el saldo pendiente. En la práctica, no hay muchos prestatarios poco fiables que cumplan con el pago total. Para protegerte, puedes establecer que el interés aumente cada día en caso de retraso, o incluso duplicarlo después de cierto tiempo.
Si tu amigo o familiar se sorprende ante estas condiciones, puedes responder en tono ligero:
“No te preocupes, siempre y cuando me devuelvas el dinero a tiempo, esto no te va a afectar lo más mínimo, ¿no?”
Un pagaré junto con una tasa de interés bien definida aumentan considerablemente las posibilidades de recuperar tu dinero.
Recuerda:
- Exige siempre un pagaré manuscrito, aunque la cantidad sea pequeña. Esto no solo te protege legalmente, sino que también ayuda a que el prestatario sea más responsable.
- Incluye tanto los intereses por el préstamo como las penalizaciones por retraso en los pagos.
Cuando decir “no” es la mejor opción
A muchas personas les cuesta negarse cuando un amigo o familiar pide dinero prestado. Sin embargo, a veces negarse es la decisión más prudente, tanto para ti como para la otra persona. Considera estas alternativas:
- Di que no dispones de dinero libre.
- Busca una razón cortés para rechazar.
- Explica que no tienes acceso a tu dinero.
- Ofrece otro tipo de ayuda.
- Mantente fiel a tus principios.
No tiene sentido prestar tus últimos ahorros, por mucha confianza que tengas.
Por ejemplo, puedes decir que estás ahorrando para una compra importante o una inversión.
Puedes mencionar que está invertido en un negocio, acciones o un depósito bancario a largo plazo.
Tal vez la persona no necesite dinero en efectivo, sino apoyo práctico, consejos o ayuda para conseguir ingresos adicionales. A veces, ese tipo de ayuda es más útil que el préstamo mismo.
Está bien tener una regla personal de no prestar dinero a personas cercanas. Puedes incluso recordar el dicho: “Si quieres perder a un amigo, préstale dinero.”
Si decides prestar
Puede que aun así decidas prestar dinero, especialmente si es la primera vez que la persona te lo pide y conoces bien su situación económica y su honestidad. Si tienes la certeza de que cumplirá, puedes correr el riesgo.
No obstante, si el préstamo se ha vuelto una costumbre, es mejor negarte. Las solicitudes repetidas suelen reflejar problemas financieros más profundos. En ese caso, es preferible ayudarle a organizar sus finanzas o buscar una solución estable, en lugar de seguir entregando dinero.
Cuándo no conviene prestar
Hay circunstancias en las que es mejor no prestar dinero, por ejemplo, cuando alguien atraviesa problemas médicos graves. Los tratamientos pueden ser muy costosos, y un préstamo solo aumentaría su carga. En estos casos, lo más humano es donar parte del dinero necesario, aunque no sea la cantidad completa.
Reflexión final
Prestar dinero a seres queridos siempre implica un riesgo. La clave para evitar conflictos es actuar con prudencia, protegerte con la documentación adecuada y marcar tus límites con honestidad. Un pagaré claro y unas condiciones definidas son tu mejor defensa, pero en determinadas ocasiones, decir “no” es la decisión más sensata y generosa.