Los orígenes del sistema crediticio
La idea del préstamo existe desde la antigüedad. Hace unos 3000 años, ya había personas ingeniosas que ofrecían dinero u otros bienes de valor con intereses a quienes lo necesitaban. Estas actividades solían realizarse bajo la supervisión del gobierno de turno y estaban reguladas por determinadas leyes.
En la antigua Roma, el préstamo se convirtió en un negocio estructurado. De hecho, incluso se crearon prisiones de deuda donde se encarcelaban a las personas incapaces de pagar lo que debían. Más tarde, en la Edad Media, la práctica de prestar dinero con intereses —entonces conocida como usura— fue condenada por la Iglesia, y los prestamistas solían sufrir persecuciones o incluso la expulsión de sus países.
En los siglos XVI y XVII aparecieron los primeros bancos comerciales en Europa que ofrecían préstamos a particulares. Sin embargo, al principio el crédito no era una práctica habitual entre la población. Solo en el siglo XVIII comenzaron a operar instituciones públicas de crédito, que ofrecían préstamos con tasas de interés relativamente bajas, haciendo que el endeudamiento fuera más accesible.
Durante la década de 1950, numerosos gobiernos de todo el mundo implementaron programas especiales para impulsar la iniciativa privada mediante préstamos. No obstante, la mayoría de estos proyectos fracasaron, ya que muchos prestatarios no pudieron devolver el dinero, lo que provocó pérdidas económicas y la cancelación definitiva de dichos programas.
El surgimiento del microcrédito
Una forma de crédito nueva y más inclusiva apareció en la década de 1970: el microcrédito. El concepto fue desarrollado por Muhammad Yunus, profesor de economía de Bangladés, uno de los países más pobres del sur de Asia. Graduado con honores por la Universidad de Daca, Yunus dedicó sus esfuerzos a encontrar formas de combatir la pobreza a través de pequeños préstamos.
En 1976, otorgó su primer micropréstamo a los habitantes de una aldea local, prestando pequeñas cantidades de dinero sin exigir avales ni garantías. Su única condición era que el dinero se utilizara para crear o ampliar un negocio propio. Aunque su idea se recibió con escepticismo, los resultados fueron impresionantes: el 97 % de los préstamos se devolvieron.
Animado por este éxito, Yunus fundó en 1983 el Banco Grameen, la primera institución de microfinanzas del mundo. A lo largo de los años, el banco concedió más de cuatro millones de préstamos, por un valor aproximado de cinco mil millones de dólares, manteniendo una tasa de reembolso cercana al 90 %. En 2006, Yunus recibió el Premio Nobel de la Paz por su contribución a la reducción de la pobreza. Hoy en día, el Banco Grameen sigue operando a nivel mundial, otorgando millones de microcréditos a pequeños emprendedores.
El éxito del modelo de Yunus inspiró a muchos otros. Muy pronto, empezaron a fundarse instituciones similares no solo en Asia y América Latina, sino también en países desarrollados como los Estados Unidos. Estas organizaciones fueron ampliando progresivamente sus servicios, ofreciendo préstamos no solo para pequeñas empresas, sino también para la compra de bienes inmuebles, la reforma de viviendas y otras necesidades personales.
Uno de los ejemplos más destacados de éxito internacional fue la Agencia Aga Khan de Microfinanzas, que en 2010 contaba con más de 150 sucursales distribuidas por Asia Central y Meridional, África y Oriente Medio.
Hoy en día, el sistema de microfinanzas sigue desarrollándose con rapidez, brindando a millones de personas en todo el mundo la oportunidad de iniciar y desarrollar sus negocios.
Prácticas crediticias en el mundo
Europa
En muchos países europeos, la solvencia del cliente se evalúa no solo a partir del historial crediticio, sino también mediante análisis profesionales de redes sociales y del valor estimado de sus bienes. En general, la Unión Europea ofrece condiciones favorables y tasas de interés bajas para los prestatarios.
Tasas medias anuales de interés hipotecario (plazo de 20 años):
- Finlandia – 1,47 %
- Suiza – 1,54 %
- Francia – 1,78 %
- Países Bajos – 2,50 %
- Noruega – 2,66 %
- Suecia – 2,90 %
- Grecia – 4,81 %
- Hungría – 5,66 %
- Islandia – 6,36 %
Los mercados hipotecarios europeos también son accesibles para prestatarios extranjeros, ya que muchos gobiernos fomentan activamente la inversión en el sector inmobiliario.
Estados Unidos
En los Estados Unidos, vivir “a crédito” es una práctica común y ampliamente aceptada. El alto nivel de ingresos y las tasas de interés relativamente bajas han fomentado una cultura de endeudamiento, en la que los ciudadanos recurren frecuentemente a préstamos para financiar grandes gastos.
A comienzos de 2019, la deuda total de los hogares estadounidenses alcanzó la cifra récord de 13,54 billones de dólares, de los cuales la mayor parte correspondía a hipotecas. En ese mismo período, los tipos de interés oscilaban entre el 5 % y el 6 %, bastante más altos que las europeas.
Japón
Japón destaca por ofrecer algunas de las tasas de interés más bajas del mundo.
-
- La tasa hipotecaria promedio es de alrededor del 1,2 %, gracias a la baja inflación y la estabilidad económica.
- Aunque el coste de la vivienda es elevado, las condiciones crediticias permiten que muchos ciudadanos adquieran su propio hogar.
- Debido a la alta esperanza de vida, los préstamos hipotecarios pueden extenderse hasta 50 años.
Países con las tasas hipotecarias más altas
-
- Argentina: 26–28 %
- Venezuela: 20–22 %
- Ucrania: 17–22 %
- Bielorrusia: 15–20 %
Datos curiosos y particularidades del crédito
Algunos países presentan condiciones crediticias verdaderamente singulares:
-
- En Dinamarca, existen tasas negativas de préstamo, lo que significa que los prestatarios reciben pequeñas compensaciones de los bancos por los préstamos otorgados hace más de diez años.
- En Suiza, las tasas negativas sirven como herramienta monetaria para equilibrar la divisa nacional frente al euro.
- En Japón, se aplican medidas similares para estimular la actividad económica.
También existen normativas interesantes según cada país:
-
- En Japón, la ley exige revelar el historial completo de una propiedad; si en ella ocurrió un crimen o suicidio, su valor de mercado disminuye considerablemente.
- En Suecia, los ciudadanos pueden obtener hipotecas hasta los 70 años, ya que los familiares de primer grado del difunto deben asumir la deuda.
- En Israel, debido a las altas tasas hipotecarias, el gobierno ofrece préstamos sin interés a determinados grupos de ciudadanos.
Conclusión
A lo largo de la historia, el crédito ha evolucionado desde simples acuerdos personales hasta un complejo sistema financiero global. Cada país ha desarrollado sus propias tradiciones y regulaciones crediticias. Desde el surgimiento de las microfinanzas hasta la introducción de tasas negativas, el mundo del préstamo continúa transformándose, ayudando a particulares y empresas a alcanzar sus metas económicas e independencia financiera.